Cada año se producen en España decenas de miles de accidentes por caídas en superficies resbaladizas. Pavimentos de locales comerciales, zonas de piscinas, accesos a edificios públicos o garajes pueden convertirse en superficies peligrosas cuando no cumplen los requisitos mínimos de resistencia al deslizamiento que establece la normativa.
Las pruebas de resbaladicidad son la herramienta técnica que permite verificar si un pavimento cumple con esos requisitos. En este artículo explicamos qué dice el CTE, cómo se clasifica la resbaladicidad, qué método de ensayo se emplea y cuándo es obligatorio realizarlo.
¿Qué dice el CTE DB-SUA sobre la resbaladicidad?
El Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad del Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SUA) establece, en su sección SUA 1, los requisitos mínimos de resistencia al deslizamiento de los pavimentos en función de su localización y del riesgo de presencia de agua o suciedad.
El CTE clasifica los suelos en tres clases según su resistencia al deslizamiento (Rd), medida mediante el ensayo con péndulo de fricción:
Clase 1 (15 ≤ Rd < 35): pendientes menores del 6% en zonas interiores secas.
Clase 2 (35 ≤ Rd < 45): pendientes entre 6% y 12% en zonas interiores y exteriores, o zonas interiores húmedas como bañeras, duchas y vestuarios.
Clase 3 (Rd ≥ 45): escaleras y rampas exteriores, zonas de acceso desde el exterior y suelos de piscinas.
¿Cómo se realiza el ensayo de resbaladicidad?
El método de ensayo normalizado para determinar la resistencia al deslizamiento de un pavimento in situ es el ensayo con péndulo de fricción, definido en la norma UNE-ENV 12633:2003. El procedimiento es el siguiente:
- Se coloca el péndulo de fricción sobre el pavimento a ensayar en posición horizontal y se ajusta la altura del contacto con la superficie.
- Se libera el péndulo para que golpee la superficie con una almohadilla de goma estandarizada (caucho TRRL).
- La energía disipada por la fricción se registra en una escala de 0 a 100 (valor Rd). Cuanto mayor es el valor, mayor es la resistencia al deslizamiento.
- Se realizan múltiples mediciones en seco y, si corresponde según el uso del pavimento, también en húmedo.
- Se emite el informe técnico con los valores medios obtenidos y su clasificación según el CTE.
El ensayo se realiza directamente sobre el pavimento instalado, por lo que puede aplicarse tanto a pavimentos nuevos —para la recepción de obra— como a pavimentos existentes —para verificar el cumplimiento normativo o en el marco de una peritación.
¿Cuándo es obligatorio realizar la prueba de resbaladicidad?
La prueba es exigible en los siguientes contextos:
- Recepción de obra en edificios de uso público, comercial, sanitario o deportivo donde el CTE DB-SUA establece clases mínimas de resbaladicidad.
- Inspección de pavimentos existentes cuando se detectan condiciones de riesgo o como parte de la Inspección Técnica del Edificio (ITE).
- Peritaciones judiciales en accidentes por caídas, donde la prueba determina si el pavimento cumplía los requisitos normativos en el momento del accidente.
- Procesos de certificación de accesibilidad en edificios públicos y espacios de concurrencia.
- Control de calidad en la ejecución de solados y pavimentos industriales donde la resbaladicidad es un requisito técnico del contrato.
¿Qué ocurre si el pavimento no supera la prueba?
Un pavimento que no alcanza la clase exigida por el CTE no puede ser recibido por la Dirección Facultativa. Las soluciones habituales son la sustitución del pavimento, la aplicación de tratamientos antideslizantes superficiales (con posterior verificación del resultado) o la implantación de medidas alternativas de seguridad. En ningún caso es aceptable poner en uso un pavimento que no cumple la clase requerida en zonas de alto riesgo.
Conclusión
La prueba de resbaladicidad es rápida, objetiva y económica en comparación con las consecuencias de no realizarla. Un pavimento que no cumple la clase exigida por el CTE es un riesgo para los usuarios y una responsabilidad directa para el promotor, el constructor y la Dirección Facultativa.
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Preguntas frecuentes
Sí, en casos avanzados. La humedad mantenida en el tiempo favorece la corrosión de las armaduras del hormigón, el deterioro de los morteros de agarre de las fábricas de ladrillo y, en muros de carga, puede reducir su capacidad resistente. Por eso es importante actuar sobre las humedades antes de que sean crónicas.
Depende del tipo de humedad. Si es filtración superficial por porosidad del revestimiento, puede ser parte de la solución. Si es humedad capilar o condensación, la pintura impermeabilizante es ineficaz o contraproducente. Sin diagnóstico previo, esta decisión es un acierto o un error a ciegas.
Sí. El informe técnico de diagnosis de fachada puede ser encargado directamente por la comunidad de propietarios, el administrador de fincas o cualquier propietario. Es el documento técnico que fundamenta las decisiones de intervención y la asignación de responsabilidades en caso de conflicto entre propietarios.